jueves 27 de julio de 2006

Henry fool (1998), Hal Hartley


Hace poco vi Henry Fool, de Hal Hartley, mi cineasta favorito.

Nacido en Long Island y formado en Nueva York, lugares en los que sitúa la acción de casi todas sus películas, Hartley es una de las figuras más importantes del cine independiente de los 90. Más que director, Hartley es un verdadero AUTOR, un cineasta completo que escribe los guiones, compone la música y dirige meticulosamente sus obras. Tiene un estilo inconfundible que impregna cada imagen y diálogo con un sentido del ritmo y de la atmósfera únicos. A la vez original y pedante, cómico y cargante, tierno y cruel, poético y banal, me recuerda a Buster Keaton y a Paul Auster por el efecto absorbente e hipnótico que me producen sus películas, que exploran el deseo, la verdad, y la comunicación humana a través de una estética desnuda e hiperrealista. Especialmente dotado para los personajes estrafalarios, los diálogos vibrantes y el humor irónico, Hartley posee una firma reconocible de inmediato por la deliberada cadencia en la dicción de sus actores y la extraña normalidad que recubre incluso los giros más excéntricos de sus tramas. Sus películas poseen una sensual consciencia del color y el movimiento, así como una música hecha a medida por el mismo Hartley, a menudo bajo el seudónimo de Ned Rifle.

Su primer largometraje, The Unbelievable Truth, una lacónica comedia romántica realizada con 75,000 dólares (cifra ridícula según el baremo de la industria cinematográfica estadounidense), fue un éxito en festivales independientes y le ganó a Hartley el apoyo de una productora británica con la que rodó Trust (1991), muy en la línea de la primera y también ambientada en la suburbana Long Island.

En 1992 estrena Simple Men, que atrae bastante atención de público y crítica al presentarse en el festival de Cannes y propicia la colaboración, dos años más tarde, de Isabelle Huppert en Amateur. Aquélla fue la primera película de Hartley que vi, en los desparecidos cines Clarín, que además de estar al lado de mi casa - ahora el local lo ocupa un supermercado... snif-, eran el único sitio de Oviedo donde se estrenaban "rarezas" poco comerciales de este tipo. Ahora, con el próximo cierre de los Brooklyn, últimos cines dentro del centro urbano, ya sólo quedan grandes salas como Yelmo y Warner, que, si bien son una gozada por las dimensiones de la pantalla, la calidad de la imagen y el sonido y la comodidad de las butacas, no se arriesgan con películas poco comerciales. Snif. Bendita mula. Amateur me pareció original y cautivadora, aunque un poco petarda. Simple Men es mi favorita de Hartley y una de las películas más redondas y geniales que he visto. Pero merece otra entrada.

En 1998, Hartley vuelve a los escenarios suburbanos de Nueva York con Henry Fool, que gana el premio a mejor guión en Cannes.

Henry Fool es una película irregular, por momentos poética, reflexiva y emocionante, pero también pretenciosa y quizás innecesariamente larga (2 horas 18 minutos).

ATENCIÓN: a partir de aquí destripo la trama. Vayan a la mula primero.

Es la historia de dos "perdedores": Simon Grim (James Urbaniak), trabajador en una planta de procesado de basura, y Henry Fool (Thomas Jay Ryan), un enigmático filósofo errante. Los nombres de los protagonistas no han sido elegidos al azar: la vida de Simon es verdaderamente lúgubre (grim), y Henry acabará revelándose como el auténtico idiota (fool). Hartley toma elementos del Ulysses de Joyce y de la leyenda de Fausto para presentarnos a Henry como una suerte de Mefistófeles que empuja a Simon a cambiar su apagada existencia y a tomar decisiones irrevocables que le afectarán a él y a todos los que le rodean. Al principio de la película asistimos con una mezcla de compasión y desprecio a la degradación y humillación absolutas del patético Simon, y a la repentina y mesiánica aparición del misterioso Henry, cuya primera frase conmina a Simon: "Get up off your knees!". Henry adquiere desde el principio resonancias faustianas: lo primero que hace al llegar al sótano de la familia Grim, en el que se instala, es encender la estufa de leña, inundando la escena con un brillo anaranjado que constituye el trasfondo ideal para la confesión de su perverso pasado: "I've been bad. Repeatedly. But why brag? The details of my exploits are only a pretext for a... far more expansive consideration of general truths."

Henry Fool aspira a ser una fábula sobre el arte, la lealtad, la política, y los mecanismos de la cultura y la popularidad. Con una simplicidad aterradora y una intensa narrativa, las cámaras transforman un escuálido barrio obrero de Queens en un reino mítico que constituye el escenario perfecto para esta parábola postmoderna.

Simon sufre impasible los insultos y abusos de medio barrio, incluídas su madre (Maria Porter) y hermana (genial Parker Posey). Su actitud silenciosa e inexpresiva no delata ningún tipo de reacción o emoción, hasta que Henry le anima a escribir lo que se le pase por la cabeza.

Y Simon escribe. Un poema de magnitudes épicas, que Hartley nos oculta sabiamente durante toda la película, mostrando tan solo las viscerales reacciones que provoca en todos los que lo leen. La dependienta muda comienza a cantar, la chica que abusaba de él al principio de la película se convierte en presidenta del club literario y fan número uno de Simon, y a su hermana Fay se le descolocan las hormonas al mecanografiar el manuscrito. No os cuento lo que le pasa a su madre porque sería destripar demasiado la película.

Las autoridades denuncian el poema de Simon por pornográfico y escatológico (en una película que no se corta a la hora de mostrar escenas de lo más desagradable), lo que suscita el orgullo de Henry. Es curioso cómo Hartley, un cineasta que ha obtenido mayor favor de crítica que de público, en el caso de Simon parece darle la razón a las masas que, desoyendo el criterio de las compañías editoriales, convierten el poema publicado en Internet en una leyenda.

La fama y el reconocimiento trastornan por completo el equilibrio de la historia, que gravita en torno a la tensión entre la seriedad de Simon (el intelectual al estilo de Beckett) y la depravación de Henry (el vividor á la Bukowski). El aura mística de éste se desmorona de forma tan vertiginosa como aumenta el éxito de Simon. Los papeles se invierten y Hartley nos sorprende con un final maravillosamente ambiguo y abierto. De hecho, todo el guión es una montaña rusa: cuando empieza a parecer que estamos ante una comedia costumbrista, se produce un giro trágico, y cuando el drama se hace agobiante, Hartley nos descoloca con una salida del humor más incongruente.

Hartley también da rienda suelta a una incisiva vena satírica, por ejemplo en las referencias al congresista dedicado a “restaurar la moral de América”, cuyo más acérrimo defensor es un ex -camello que pega a su mujer y abusa de su hija mientras pregona los ideales de su candidato favorito.

Los 138 minutos acaban pesando bastante, hasta el punto de dar la sensación de que Hartley quiere comenzar otra película (y de hecho este año saldrá la secuela titulada Fay Grim, en la que cobra protagonismo la hermana de Simon). Pero sería difícil elegir algo que quitar.

Henry Fool me gusta porque es una obra de profundo idealismo; porque exhibe sin pudor una creencia mítica en el poder de la poesía, a la que devuelve a la posición privilegiada que tristemente ya no ocupa en la sociedad de nuestros días; por las referencias literarias; por la música... porque es, en resumen, puro y duro Hartley. Auténtico cine de autor en plena era postmoderna.

Henry Fool
Aquí el trailer

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3 que se desmelenan:

Kersey dijo...

¿Ha sido casualidad?
Me invitaron a participar en la Tierra de Cinéfagos y me estrené con la reseña de Henry Fool. Siempre que me siento solo la miro.
Leyendo tu análisis me siento algo avergonzado, el tuyo es afilado y profundo...
Además dices que te encanta Simple Men...
Me caes MUY bien
¿No te encanta la música de Hartley?
En fin, siempre me emociona conocer a alguien fascinado o atraído por el planeta de Hal.
Si pinchas en mi nombre escucharás un tema que le debe su título a él

cayetana altovoltaje dijo...

Me han gustado mucho las canciones que tienes en Myspace... avisa si das un concierto, ¿sí?

Marlon dijo...

No sabía que dieran tanto de sí los enlaces en los comentarios. Me alegra que te gusten las canciones. Hacia Febrero la banda se habrá formado y cogeremos la furgoneta.
Gracias por tu comentario en Digging...
Sí que actúo, pero sólo sobre el escenario, de ahí que diga lo que digo en ese blog.
Deberé agradecerle a Hartley el haberte conocido.
Un abrazo