lunes 31 de julio de 2006

Cooking and sports

Put de chickee in the baskee:


The beency bouncy burger:


Here for the full cookbook.

domingo 30 de julio de 2006

Meme: las mejores series de televisión

El viernes, frente a unos fritos de pixín y unas botellas de sidra, Ilde y yo intentábamos hacer una clasificación de las que son para nosotros las mejores series de televisión que hemos visto. La mía quedaba más o menos así:


1. Six feet under (A dos metros bajo tierra). Creo que es la única serie de la que he visto todos los capítulos. Cuando dejaron de emitirla por televisión, me los bajé toditos por la mula. Cada episodio era como una película independiente: humor, drama, culebrón, grandes personajes y una estética y producción impecables. Aquí una de mis escenas favoritas, en la que Claire canta a las medias que tanto la oprimen:





2.
Doctor en Alaska (Northern Exposure). Qué nostalgia... y qué mala leche me da recordar cómo nos tomaba el pelo Televisión Española con el baile de horarios, retiradas y reposiciones a que sometieron a esta serie. Predominaba el componente de comedia, pero lo más destacable eran las peculiaridades de los habitantes de Cicely y su filosófica visión de la vida, en contraste con la histeria neoyorquina del doctor Fleischman. Yo me partía el eje con los elocuentes silencios de Marylin.

3.
Twin Peaks. En realidad, no es la serie que más me ha gustado y dudo que tuviera paciencia para volver a verla, pero la verdad es que estuve enganchadísima (como casi todos nosotros) a esta rareza que se lleva sin duda el premio a la más "friki". Cualquier cosa que pueda decir se quedaría corta. Lo último que importaba era quién diantres había matado a Laura Palmer.

4.
The Office. Creo que no se ha emitido en España. La vi por primera vez en EEUU, en su versión americana, y al enterarme de que la original era británica, me la bajé (ambas son muy buenas). Es inclasificable, una especie de docu-comedia hiperrealista que incomoda y divierte a partes iguales. Empieza así:




5.
Blackadder. Serie de culto protagonizada por Rowan Atkinson (a.k.a., Mr. Bean). En realidad son cuatro series de pretexto histórico de la BBC, situadas en diferentes épocas y protagonizadas por Edmund Blackadder y descendientes. Imprescindible para anglófilos sin remedio. En este clip aparece Hugh Laurie, que recientemente se ha hecho muy popular por su papel de Doctor House:






6.
Fawlty Towers. La mítica serie británica de los años 70, protagonizada por John Cleese, de los Monty Python. La vi por primera vez en una clase en la Facultad de Filología, y hace poco me bajé los doce capítulos. Qué felices los tiempos del humor políticamente incorrecto.

"We don't think you're well, Mr. Fawlty"

"Well, perhaps not, but I'll live longer than you"





7.
Expediente X (The X-files). Aunque se me hizo pesadita la trama del fumador y las abducciones, no me perdía episodio. Aquí un clip que muestra la tensión sexual/romántica entre Mulder y Scully. Dedicado al Lagarto ;-)






8.
Búscate la vida (Get a Life). El episodio de Vomitón es una de las cosas más surrealistas y divertidas que he visto nunca.





9.
House. El penúltimo episodio de la primera temporada, "Tres historias", es de libro. La segunda temporada me ha parecido bastante repetitiva, y me aburre el rollito que se trae el prota con su ex. Aquí una escena representativa de la simpatía del querido Dr. House:




10.
Mujeres desesperadas. Me da igual lo que digan, soy del club de fans de Bree Van de Camp.

Mención de honor: Betty la Fea. La original colombiana, por supuesto, no el ejército de copias que le han salido después. Por divertida, autoparódica y salida de madre. Héla aquí:



Últimamente estoy enganchada a Anatomía de Grey y Queer as Folk (el martes es mi día de atragantón televisivo), pero todavía no he visto suficiente para juzgar si son merecedoras de compartir lista con Edmund Blackadder. Entre las favoritas de Ilde están Lost, que está teniendo mucho éxito pero aún no he visto, y la miniserie de los 70, Yo, Claudio, de la que poco recuerdo. Me queda por explorar gran parte del maravilloso mundo de la comedia británica (Enano Rojo, Father Ted, etc), y también he obviado culebrones legendarios como Falcon Crest, del que recuerdo haber visto parte con mi madre.

¿Cuáles son vuestras favoritas? Meme viene, meme va, para... Pablo, Albert, George, Rafa y Steve. Lo siento, os ha tocado, el resto del universo blog está de vacaciones.

ACTUALIZACIÓN: Se me olvidaban dos favoritas más: C.S.I. (aunque me cansé de que Telecinco nos castigara, sin explicación científica válida, a constantes repeticiones de episodios, y que durante una temporada emitieran sólo la copia mala de C.S.I. Miami) y That 70s Show, a la que me aficioné en los esteits. Ambas disponibles en la mula, oh yeah.

ACTUALIZACIÓN (bis): Me equivoqué, Lost no está entre las favoritas de Ilde, pero sí Carnivale.


jueves 27 de julio de 2006

Henry fool (1998), Hal Hartley


Hace poco vi Henry Fool, de Hal Hartley, mi cineasta favorito.

Nacido en Long Island y formado en Nueva York, lugares en los que sitúa la acción de casi todas sus películas, Hartley es una de las figuras más importantes del cine independiente de los 90. Más que director, Hartley es un verdadero AUTOR, un cineasta completo que escribe los guiones, compone la música y dirige meticulosamente sus obras. Tiene un estilo inconfundible que impregna cada imagen y diálogo con un sentido del ritmo y de la atmósfera únicos. A la vez original y pedante, cómico y cargante, tierno y cruel, poético y banal, me recuerda a Buster Keaton y a Paul Auster por el efecto absorbente e hipnótico que me producen sus películas, que exploran el deseo, la verdad, y la comunicación humana a través de una estética desnuda e hiperrealista. Especialmente dotado para los personajes estrafalarios, los diálogos vibrantes y el humor irónico, Hartley posee una firma reconocible de inmediato por la deliberada cadencia en la dicción de sus actores y la extraña normalidad que recubre incluso los giros más excéntricos de sus tramas. Sus películas poseen una sensual consciencia del color y el movimiento, así como una música hecha a medida por el mismo Hartley, a menudo bajo el seudónimo de Ned Rifle.

Su primer largometraje, The Unbelievable Truth, una lacónica comedia romántica realizada con 75,000 dólares (cifra ridícula según el baremo de la industria cinematográfica estadounidense), fue un éxito en festivales independientes y le ganó a Hartley el apoyo de una productora británica con la que rodó Trust (1991), muy en la línea de la primera y también ambientada en la suburbana Long Island.

En 1992 estrena Simple Men, que atrae bastante atención de público y crítica al presentarse en el festival de Cannes y propicia la colaboración, dos años más tarde, de Isabelle Huppert en Amateur. Aquélla fue la primera película de Hartley que vi, en los desparecidos cines Clarín, que además de estar al lado de mi casa - ahora el local lo ocupa un supermercado... snif-, eran el único sitio de Oviedo donde se estrenaban "rarezas" poco comerciales de este tipo. Ahora, con el próximo cierre de los Brooklyn, últimos cines dentro del centro urbano, ya sólo quedan grandes salas como Yelmo y Warner, que, si bien son una gozada por las dimensiones de la pantalla, la calidad de la imagen y el sonido y la comodidad de las butacas, no se arriesgan con películas poco comerciales. Snif. Bendita mula. Amateur me pareció original y cautivadora, aunque un poco petarda. Simple Men es mi favorita de Hartley y una de las películas más redondas y geniales que he visto. Pero merece otra entrada.

En 1998, Hartley vuelve a los escenarios suburbanos de Nueva York con Henry Fool, que gana el premio a mejor guión en Cannes.

Henry Fool es una película irregular, por momentos poética, reflexiva y emocionante, pero también pretenciosa y quizás innecesariamente larga (2 horas 18 minutos).

ATENCIÓN: a partir de aquí destripo la trama. Vayan a la mula primero.

Es la historia de dos "perdedores": Simon Grim (James Urbaniak), trabajador en una planta de procesado de basura, y Henry Fool (Thomas Jay Ryan), un enigmático filósofo errante. Los nombres de los protagonistas no han sido elegidos al azar: la vida de Simon es verdaderamente lúgubre (grim), y Henry acabará revelándose como el auténtico idiota (fool). Hartley toma elementos del Ulysses de Joyce y de la leyenda de Fausto para presentarnos a Henry como una suerte de Mefistófeles que empuja a Simon a cambiar su apagada existencia y a tomar decisiones irrevocables que le afectarán a él y a todos los que le rodean. Al principio de la película asistimos con una mezcla de compasión y desprecio a la degradación y humillación absolutas del patético Simon, y a la repentina y mesiánica aparición del misterioso Henry, cuya primera frase conmina a Simon: "Get up off your knees!". Henry adquiere desde el principio resonancias faustianas: lo primero que hace al llegar al sótano de la familia Grim, en el que se instala, es encender la estufa de leña, inundando la escena con un brillo anaranjado que constituye el trasfondo ideal para la confesión de su perverso pasado: "I've been bad. Repeatedly. But why brag? The details of my exploits are only a pretext for a... far more expansive consideration of general truths."

Henry Fool aspira a ser una fábula sobre el arte, la lealtad, la política, y los mecanismos de la cultura y la popularidad. Con una simplicidad aterradora y una intensa narrativa, las cámaras transforman un escuálido barrio obrero de Queens en un reino mítico que constituye el escenario perfecto para esta parábola postmoderna.

Simon sufre impasible los insultos y abusos de medio barrio, incluídas su madre (Maria Porter) y hermana (genial Parker Posey). Su actitud silenciosa e inexpresiva no delata ningún tipo de reacción o emoción, hasta que Henry le anima a escribir lo que se le pase por la cabeza.

Y Simon escribe. Un poema de magnitudes épicas, que Hartley nos oculta sabiamente durante toda la película, mostrando tan solo las viscerales reacciones que provoca en todos los que lo leen. La dependienta muda comienza a cantar, la chica que abusaba de él al principio de la película se convierte en presidenta del club literario y fan número uno de Simon, y a su hermana Fay se le descolocan las hormonas al mecanografiar el manuscrito. No os cuento lo que le pasa a su madre porque sería destripar demasiado la película.

Las autoridades denuncian el poema de Simon por pornográfico y escatológico (en una película que no se corta a la hora de mostrar escenas de lo más desagradable), lo que suscita el orgullo de Henry. Es curioso cómo Hartley, un cineasta que ha obtenido mayor favor de crítica que de público, en el caso de Simon parece darle la razón a las masas que, desoyendo el criterio de las compañías editoriales, convierten el poema publicado en Internet en una leyenda.

La fama y el reconocimiento trastornan por completo el equilibrio de la historia, que gravita en torno a la tensión entre la seriedad de Simon (el intelectual al estilo de Beckett) y la depravación de Henry (el vividor á la Bukowski). El aura mística de éste se desmorona de forma tan vertiginosa como aumenta el éxito de Simon. Los papeles se invierten y Hartley nos sorprende con un final maravillosamente ambiguo y abierto. De hecho, todo el guión es una montaña rusa: cuando empieza a parecer que estamos ante una comedia costumbrista, se produce un giro trágico, y cuando el drama se hace agobiante, Hartley nos descoloca con una salida del humor más incongruente.

Hartley también da rienda suelta a una incisiva vena satírica, por ejemplo en las referencias al congresista dedicado a “restaurar la moral de América”, cuyo más acérrimo defensor es un ex -camello que pega a su mujer y abusa de su hija mientras pregona los ideales de su candidato favorito.

Los 138 minutos acaban pesando bastante, hasta el punto de dar la sensación de que Hartley quiere comenzar otra película (y de hecho este año saldrá la secuela titulada Fay Grim, en la que cobra protagonismo la hermana de Simon). Pero sería difícil elegir algo que quitar.

Henry Fool me gusta porque es una obra de profundo idealismo; porque exhibe sin pudor una creencia mítica en el poder de la poesía, a la que devuelve a la posición privilegiada que tristemente ya no ocupa en la sociedad de nuestros días; por las referencias literarias; por la música... porque es, en resumen, puro y duro Hartley. Auténtico cine de autor en plena era postmoderna.

Henry Fool
Aquí el trailer

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miércoles 26 de julio de 2006

Recopilación de webadas - Julio 2006







Which Personality Disorder Do You Have?

martes 25 de julio de 2006

Love is clockworks

I am glad 'tis night, you do not look on me,

For I am much ashamed of my exchange:

But love is blind and lovers cannot see

The pretty follies that themselves commit;

For if they could, Cupid himself would blush

To see me thus transformed to a boy.


Shakespeare, The Merchant of Venice





Proceso bioquímico que se inicia en el cerebro e implica al sistema endocrino.

Fase uno. Deseo sexual. Incremento de los niveles de testosterona. ¿En tu casa o en la mía?

Fase dos. Aumento de los niveles de feniletilamina, sustancia de la familia de las anfetaminas y de efectos similares: aturdimiento, falta de apetito, euforia, insomnio... síntomas opuestos a los que aparecen con la desilusión amorosa: depresión, letargo, tristeza, ganas de llorar y, a veces, aumento de apetito. La aparición de feniletilamina aumenta la producción de dopamina en el núcleo caudado del cerebro, parte del sistema que controla la excitación sexual, las sensaciones de placer, y la motivación para conseguir metas. La dopamina influye en nuestra capacidad de concentración, aprendizaje y elección, y tiene que ver con las sensaciones extáticas y las adicciones. Aumenta también la norepinefrina, responsable del aumento de energía y de la falta de apetito, sueño y memoria para los detalles. Disminuyen los niveles de serotonina, al igual que en los transtornos obsesivo-compulsivos y las borracheras. No puedo vivir sin ti.

Fase tres. Disminuyen los niveles de dopamina y norepinefrina, aumenta la serotonina y predominan la vasopresina –relacionada con sentimientos de posesión- y la oxitocina – apego. El apego reduce el apetito sexual. Adquiere también protagonismo la endorfina, parecida a la morfina, que genera sensación de seguridad, tranquilidad y paz. Y vivieron felices y comieron perdices.

Pero no por mucho tiempo. El mecanismo está diseñado para funcionar durante el período de crianza de un hijo. Como mucho, cuatro años. Después, resurge el instinto de prolongación de la especie, que coexiste con el de preservación y protección de las crías. Te pongo los cuernos, nos tiramos los trastos a la cabeza.

La culpa la tiene el cuerpo humano, que a todo se acostumbra, incluso a la feniletilamina (presente en altas concentraciones guess where... en el chocolate). Es como el artista que acostumbra a ponerse hasta las cejas de su droga favorita para abrir las puertas de la percepción: llega un momento que las dendritas no conectan. Entonces, o se engancha a una droga nueva, o descansa durante un tiempo para luego volver a empezar. Es una adicción que dura toda la vida, y ya saben eso de que el ser humano es el único animal que tropieza... bla bla.

Así que... no sé si es sólido, líquido o gaseoso, pero si les hacemos caso a Shakespeare y a Bono-McPhisto... el amor es ceguera, y una bomba de relojería. Only fools rush in.

Dedicado a todos los junkies del amor sin remedio.

lunes 24 de julio de 2006

Drugs are beautiful

ron


cocaína


metanfetamina


efedrina


aspirina


ibuprofeno


domingo 23 de julio de 2006

Summertime

Tutubeando una tarde de domingo una se encuentra rarezas como esta bizarra versión de mi canción favorita de todos los tiempos:


viernes 21 de julio de 2006

When an image is worth...



(vía escolar)

miércoles 19 de julio de 2006

JUMP!

¡Te necesitamos! ¡Tú puedes hacer algo por este planeta! ¿Cómo? Participando en la solución al calentamiento global. Hans Niesward y sus colegas del Departamento de Gravitationphysik del ISA de Munich han calculado que, si 600 millones de personas saltan al mismo tiempo en el momento adecuado, la órbita de la Tierra cambiará, aumentando la distancia al sol, de manera que desaparecerá el calentamiento global.

Mañana es el día y, para los residentes en la Península, la hora exacta es 12:39:13. ¿Las instrucciones? ¡Saltar todos!

Más información aquí y acá.


Y por si falta motivación y para seguir en mi línea de abuso del tutubo, aquí dejo un tremendo (tre-men-do) vídeo de Van Halen incitando peludamente a todo lo previamente expuesto.


WAR PIGS

Mientras Israel convierte a Beirut en ciudad fantasma, los sospechosos habituales realizan un profundo análisis de la situación.




Aquí los tienen, tan pichis, comentando cosillas entre bocado y bocado. Sr. Bush, ¿no le dijo su mamá que no se habla con la boca llena? ¿No se le quita el hambre con cosas así? ¿De verdad cree que le corresponde a Hezbolá parar esta mierda? Amos hombre ya...



Les voy a dedicar una cancioncilla que habla de ustedes. Es de
Black Sabbath, y la versionean talentosamente Dresden Dolls.

martes 18 de julio de 2006

Canción triste para un verano caluroso


silencios que susurran con violencia, y tan en serio, por qué no me escuchabas, y esta vez no acaba de curarse, anda que no me subí yo en 747s de allá p'acá y vuelta a empezar, y este calor no me deja pensar...