lunes 2 de abril de 2007

Feliz No-Día de la Mujer Trabajadora 2

No, señoras y señores, Cayetana no se va de vacaciones.

Pero el espíritu festivo no desaparece de mis circuitos.

Hoy quiero celebrar a Mary Kingsley.


Mary Henrietta Kingsley
fue una exploradora y escritora británica, contemporánea de Robert Louis Stevenson, al que también deberíamos celebrar cualquier día aunque no sea mujer. En realidad, Kingsley sólo viajó y escribió durante los siete últimos años de su vida, ya que los primeros treinta los pasó en una suerte de encierro doméstico al cuidado de su madre enferma y su hermano pequeño, y sirviendo de ayudante y secretaria a su padre, viajero empedernido.

Mary nunca fue escolarizada: su educación consistió en las lecciones inconstantes de su padre -cuando no estaba de viaje-, y en lecturas autodidactas.
Casi toda su vida transcurrió en la casa familiar: "The living outside world I saw little of, and cared less for, for I felt myself out of place at the few parties I ever had the chance of going to, and I deservedly was unpopular with my own generation". Pero Mary vivió en la riqueza de los múltiples mundos que encontraba en los libros, "a great amusing world of my own other people did not know, or care about - that was in the books in my father's library".

Mary idolatraba a su padre, que iluminaba la monótona vida familiar con los relatos de sus viajes. Las cartas que enviaba a su familia mientras estaba fuera sin duda alimentaron el espíritu viajero de Mary.
Cuando el Sr. Kingsley dejó de estar en condiciones de viajar, se propuso convertir su enorme colección de diarios y anotaciones de viaje en un estudio comparativo de religiones primitivas. Pero en 1892, el Sr. Kingsley falleció sin haber terminado su proyecto, seguido de la Sra. Kingsley tan sólo seis semanas después.

¿Qué hace una solterona victoriana después de 30 años dedicada a su familia y una existencia prácticamente monacal?

Irse a África.

Eso fue lo que decidió Mary, con la excusa de continuar los estudios de su padre. Muchos intentaron disuadirla, alertándola sobre los peligros, conocidos y desconocidos, que claramente serían
too much para una lady. Alguien que había vivido en la Costa Occidental de África durante varios años le aconsejó lo siguiente: "When you have made up your mind to go to West Africa the very best thing you can do is get it unmade again, and go to Scotland instead".

A pesar de todo, Mary no cambió de idea y se embarcó por primera vez con destino a África en el puerto de Liverpool en agosto de 1893. El primer viaje la llevó a San Pablo da Loanda y Ambriz, después al puerto de Matadi y al estuario del río Congo, desde donde viajó a Cabinda y a través del Congo Francés (hoy Gabón). Finalizó en Fernando Po y el puerto de Calabar, dentro del protectorado británico de Oil Rivers. Volvió a casa en 1894. Antes de acabar el año emprendió su segundo viaje, con paradas en Freetown, Sierra Leona y Accra antes de llegar a Calabar. Allí tomó un vapor que la llevó a la desembocadura del río Ogooué (Gabón). De Libreville partió hacia el río Lambarené, que exploró en canoa, llegando a zonas nunca antes vistas por ojos europeos y recogiendo insectos, plantas, peces y reptiles para el Museo Británico.

Los viajes de Mary no aportaron descubrimientos geográficos, pero sí zoológicos: un pez, una serpiente y un lagarto, que serían bautizados posteriormente con su apellido.
También estudió las costumbres de los Fang, sobre los que realizaría el primer estudio etnológico de la historia. Pero lo verdaderamente extraordinario de los viajes de Mary es que su protagonista era una mujer victoriana de clase media que había pasado toda su vida enclaustrada, que no tenía experiencia viajera de ningún tipo ni hablaba las lenguas locales, que nunca antes había dormido a la intemperie, y que no vaciló en adentrarse en regiones plagadas de enfermedades letales y pobladas por caníbales, donde una mujer sola, desprotegida y viajando a pie tenía las mismas oportunidades que cualquier animalillo despistado de acabar siendo protagonista del menú del día. Es un milagro que saliera viva y, por lo que cuenta, ilesa, ya que tan sólo se queja de un resfriado y del comprensible dolor de pies.

La voz narrativa de Mary Kingsley, llena de flema y modestia británicas, abunda en ese humor que se ríe de las penurias y peligros y transmite la impresión de que atravesar a machete las densas selvas del Congo y sufrir los ataques de nativos hostiles no es mucho más penoso que verse sorprendido por un chaparrón en pleno Londres. En ningún momento da la impresión de estar adoptando una pose, sino que parece ser espontáneamente así: la mejor compañera para cualquier viaje. Kingsley se enfrentó con cocodrilos, cayó en las letales trampas de los cazadores nativos y sufrió un tornado en la cima del monte Camerún, que fue la primera mujer en coronar (utilizando, además, una ruta virgen). Todo ello vestida como la veis en la foto: faldones largos, corsé, cuello abotonado hasta arriba, y gorrito de piel, igual que si estuviera en Inglaterra. ¿Y qué mejor complemento para ir por la selva que un paraguas? Con él ahuyentó nuestra heroína a un hipopótamo que había usurpado su canoa: "scratched him behind the ear with my umbrella [until] we parted on good terms."

A su vuelta en 1895, Mary se puso a escribir su libro Travels in West África y se convirtió en una solicitadísima conferenciante. El libro se vendió como churros, lo que la impulsó a comenzar un segundo en el que incluiría todo el material que por falta de espacio había descartado para el primero. Publicó
West African Studies en 1899. Al mismo tiempo, Kingsley defendió la igualdad de la raza negra e intervino de forma activa en campañas contra la intervención colonialista en África. Sus viajes la habían llevado a la conclusión de que la intervención misionera y de los gobiernos europeos era perjudicial para aquellos países. También defendió costumbres e instituciones sociales de los nativos que eran consideradas aberrantes por los europeos, como la poligamia.

En 1899 Kingsley partió por última vez hacia el continente africano, esta vez hacia Sudáfrica. Su llegada a Ciudad del Cabo coincidió con el estallido de la guerra Anglo-Boer, y Mary, sin perder comba, ofreció sus servicios como enfermera al ejército. La enviaron a cuidar prisioneros Boer en un campamento en Simon's Town, donde un brote de disentería la llevó a su temprana muerte en 1900, con sólo 37 años. Como ella misma había pedido, su cuerpo fue arrojado al mar.

"I went down to West Africa to die. West Africa amused me and was kind to me and was scientifically interesting - and did not want to kill me just then. I am in no hurry. I don't care one way or the other, for a year or so."

Todos los datos biográficos y citas están tomados de Travels in West Africa (Phoenix Press, 2000), pero sé que hay una o varias traducciones al castellano, y es una lectura verdaderamente electrizante y polarizante.



22 que se desmelenan:

Hans dijo...

Muy bien, Doña Cayetana: una entrada muy adecuada, aleccionadora y conveniente. Mucho más ilustrativa que lo de la Tata de 'Los Micrófonos', que me tiene todavía respirando con dificultad.

El Gran Chimp dijo...

El mérito era ser exploradora con esas monstruosas faldas! xD

Camilo de Ory dijo...

En nombre de la Protectora de Faldas le conmino a que retire usted eso de "monstruosas", Chimp.

La mujer-mujer, con enagua y refajo. Y si quiere explorar, que explore.

Lo que nunca he entendido, señorita Cayetana, es eso de la "flema británica". Según mi diccionario, que es muy completo y está actualizado, una flema es un gargajo.

¿Podría usted arrojar luz sobre esta duda mía y sobre las tinieblas de mi vida en general?

Gracias y saludos.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Me alegra que le haya gustado, Hans, pero recuerde que en esta casa apreciamos la belleza de todas las cosas, incluso la de Tata y sus micrófonos.

Gran Chimp, lo mismo pensé yo, pero fíjese que esas megafaldas le evitaron a nuestra exploradora favorita quedar ensartada en una trampa mortal compuesta por afiladas estacas. Y desde luego, los mosquitos sólo podrían picarle en la cara y las manos.

Sr. de Ory, desconocía la existencia de la PDF. Le aseguro que Cayetana aprueba el uso de faldas de todos los tipos e incluso ella misma las usa con el debido decoro. Ahora bien, en esta nuestra República Electrovoltaica e Independiente de Tetrodia, las mujeres-mujeres y las mujeres a secas se visten como les sale de la pepitilla. Incluso las hay que no se visten, cosa que todos debemos aplaudir. Le recomiendo que vaya cambiando de diccionario, ya que hasta en el de la royal academy puede encontrar usted lo siguiente:

"Flema (De flegma)

1. f. Mucosidad pegajosa que se arroja por la boca, procedente de las vías respiratorias.

2. f. Uno de los cuatro humores en que la medicina antigua dividía los del cuerpo humano.

3. f. Calma excesiva, impasibilidad. Gastar flema.

4. f. Quím. Producto que se obtiene en el comienzo de la destilación de mezclas orgánicas.

5. f. pl. Aguardientes obtenidos de la destilación de orujos de uva fermentados."

Siempre me ha gustado mucho esa expresión, "flema británica". Séee, parece que tienen un cacho flemón que no les deja expresarse, los jodíos.

Camilo de Ory dijo...

Señorita, con la frase que hacía alusión a las enaguas y las mujeres-mujer expresaba más una preferencia que un deseo de imposición. Tenga en cuenta que donde vivo hace mucho frío y que aquí las chicas que se decantan por llevar minifalda o abrazan el noble hábito del nudismo, tan apreciadas por su generosidad y sus valores humanos en otras latitudes, no suelen ser sino perturbadas mentales que ponen en peligro la vida de uno y la estabilidad de la sociedad a que pertenece a las primeras de cambio.

Mi diccionario es bueno, se lo aseguro, pero es que a veces le arranco páginas para hacer fogatas.

Frío.

En serio.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Pero ¿dónde me vive usted, por Tutatis? No puede hacer más frío que el que llevamos soportando últimamente por estas norteñas latitudes. Anoche dormí con forro polar debajo de las mantas.
En serio.

Camilo de Ory dijo...

Creo que bastará con que le diga que en lugar de haber gente en la calle lo que hay son renos, y que todos tienen la nariz colorada y escarcha en la cornamenta, dicho sea lo de cornamenta sin ningún ánimo de ofender, que aquí además de tener frío somos modernos como un lavavajillas programable y no creemos en eso del honor y la fidelidad.

Lluvia Pérez dijo...

Cayetana, qué ilusión que le hagas este homenaje a la Kingsley. Como pequeña aportación, para los que no son tan "asquerosamente bilingües", recomiendo "Cautiva de África" de la editorial Mondadori. Edición de Ramón Jiménez Fraile. 2001.

Al hilo de lo del hipopótamo y el paraguas, dice:

"Siempre he pensado que los hipopótamos fueron o la primera o la última creación del reino animal. Aún hoy me muestro indecisa: o bien son obra de la mano inexperta de un aprendiz o bien, tras haber quedado agotada por la creación de criaturas de belleza tan delicada como los antílopes, los corales, las mariposas y las orquídeas, la naturaleza se dijo: -¡Por Dios! Estoy agotada de tanta obra de filigrana. Bueno, vamos a meter en bolsas estas vísceras que me han sobrado; ya no quiero trabajar más-"

Por no poner alguna de sus opiniones sobre la poligamia. Un espíritu crítico asombroso.

Por mi parte, intentaré leerlo en el idioma original.

Me ha encantado el post.

malenasintango dijo...

Cayetana, ehorabuena por tu post. Me encanta tu idea de dar espacio a mujeres olvidadas. No conocía las peripecias de Mary Kingsley, pero no dudo que hoy estamos aquí y somos así gracias a estas abuelas corajudas.
Además, seguro que le encantaban ... Los Tambores !!!

LA MALAGUEÑA FASHION dijo...

gracias por acercarnos a la que sin duda fue una explendida y valiente mujer! y gracias tamien por entreternos tanto con vuestros elocuentes comentarios, porque me he reio una jartá!!

Muakissss

Hans dijo...

Doña Cayetana, estará V. conmigo en que
a) Los valores estéticos de la producción -y aún de la esencia- tatesca son de otra índole: las inquietudes que suscita, de diferente jaez.
b) A la hora de sugerir paradigmas de comportamiento a mis dos hijas, júrole a V. que -a pesar de saber que así doy sesgada visión, yo, que soy padre moderno- trataré de llevarlas al flanco Kingsley. Exemplaritas, you know.

Enrique Ortiz dijo...

Delicioso post, Cayetana, que uno no sabe nada y estas cosas le dan lustre. Encantado de leerte. Un abrazo.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Sr. de Ory, yo le hacía más bien en la piel de toro, no en Laponia. Siempre me he preguntado para qué quieren, en términos evolutivos, los renos tamaña cornamenta, duda que no lograron disipar los documentales zoológicos de la 2. En Tetrodia tampoco creemos en nociones caducas de honor y paparruchas por el estilo: aquí se practica el amor libre, y los micrófonos.

Lluvia, gracias por mencionar esa edición, debe ser la más reciente en castellano y por el trocito que citas, tiene pinta de estar muy dignamente traducido.

Malena, en efecto, hay menciones a los tambores en el libro de Kingsley, aunque dudo que se lanzara a bailar la mujer. Habría sido digno de ver.

Malagueña, gracias a ti por pasarte y comentar. Pienso que lo mejor de este blog son los comentarios, las cosas como son.

Hans, por supuesto que estoy con usted. La producción y esencia tatescas son una clase aparte. De valores estéticos mejor no hablamos :D En cuanto a su labor de padre educador, le aplaudo y sin duda sus hijas le agradecerán que prefiera el ejemplo de Kingsley. Pero dígales también que lo de remontar ríos africanos en canoa entre los cocodrilos no necesariamente es menos arriesgado que mover el esqueleto a lo tata en un pub/bar/discoteca/antro de perdición.

Gracias, Enrique, yo también tomo buena nota de tus recomendaciones. ¡Qué pena no tener tiempo para leerlo TODO TODO! Yo quiero jubilarme ya y subirme a una mecedora a leer. Forever.

Miriam G. dijo...

Me ha encantado esta entrada y tengo una amiga a la que le va a gustar mucho también, durante meses tuvo de avatar en un foro que frecuento a esa extraordinaria mujer.

Un beso, Miriam G.

Belén dijo...

Muchas gracias, por supuesto que me ha encantado. "La Reina de Africa" esta inspirada en esta apasionante mujer.

El Gran Chimp dijo...

Camilo, ni te acerques!

Lucinda dijo...

Lo que más me gusta de todo, es la sinceridad con la que abordas el personaje. Mujeres olvidadas de gran talento y humanidad ha habido siempre, así que celebro que las estés rescatando del olvido general.

Además, las fotos antiguas tienen un algo que me priva, en especial los vestidos victorianos. (esto así en plan más frívolo).

Un beso Cayetana.

mila dijo...

¡Queremos más mujeres olvidadas! Bueno, queremos más de todo, que siempre nos entretiene y hace pensar... incluso con los micrófonos.

Redwine dijo...

Si buscas candidatas para futuras entregas de mujeres interesantes del pasado, te sugiero a Emily Hahn, una periodista americana que vivió en el Shanghai de los años 30, fascinante época, ciudad y mujer.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Gracias, Redwine, no la conocía. Acabo de mirar la entrada de wikipedia y es efectivamente fascinante. Investigaré :)

jorge dijo...

saluda a satu de mi parte y de la parte inherente a david

Cayetana Altovoltaje dijo...

Mi no comprender