lunes 26 de febrero de 2007

GWAAAAAAAARGH!!!!


Imagínense un grupo de jebis en tanga, con armaduras y látex hasta las cejas, aficionados a las decapitaciones, cesáreas y baños de sangre en directo, y que cantan cosas tan bonitas como ésta. Que se hacen llamar Oderus Ungurus, Balsac the Jaws of Death, Jizmak the Gusha, Flattus Maximus y Beefcake the Mighty. Que pueden presumir de discos titulados "Scumdogs of the Universe", "America Must Be Destroyed", o "This Toilet Earth", y que se definen a sí mismos de la siguiente manera:

we’re a bunch of renegade space pirates that were marooned on earth millions of years ago for atrocities too numerous to mention, created the human race by having sex with animals and then were ultimately frozen in Antarctica for many years until the over use of hairspray by glam metal bands of the eighties burned a hole in the ozone layer and unfroze us.

Se llaman GWAR, y se han ganado un huequecito en mis turbinas. Gracias, George.
Aquí y acá los tienen en todo su escatológico esplendor:




También han descendido a las cloacas de Jerry Springer y Joan Rivers.
Entre el 9 y el 12 de marzo darán varios chous en el guayominí.


jueves 22 de febrero de 2007

Me gusta, no me gusta

Me gustan la Terremoto y sus Feldeneflesh.
No me gusta el ruido de la lavadora.
Me gusta Amélie.
No me gusta la tele a la hora de comer.
Me gustan las pipas Facundo.
No me gustan los cobardes pelotudos.

Me gusta mucho este vídeo:

Me gusta y No me gusta

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Sigue siendo mi ídola. Hay mogollón más de vídeos en Suspace (incluyendo algunas de sus intervenciones en el programa de mi tocaya, la que se fumó un porro el otro día como si no supiera lo que era... ¡julijustri!), y también su último chínguel, "Enajená".


martes 20 de febrero de 2007

Yo soy de "Anatomía de Grey"

Me gustan las series de televisión norteamericanas. Casi todas, pero especialmente las que se emiten a partir de las diez de la noche. En ese momento, me podéis sentar delante de la tele y darme cualquier cosa con cucharón y babero, porque me lo trago tó. Si pudiera, las vería todas: House, CSI, The Closer, Anatomía de Grey... Menos mal que no tengo televisión por cable.
Con esto de las series tengo adicciones compulsivas. Hace unos años, no me perdía ni un episodio de CSI: Las Vegas (la original e irrepetible).
Después llegó House. Pasada la sorpresa de la primera temporada y de haber visto a Hugh Laurie convertido en el terror de las nenas (quién te ha visto y quién te ve, Hugh), ahora ya me cansa. Es una serie que se sostiene sobre su personaje principal, el gracioso hijoputa de Gregory House, pero el planteamiento de los capítulos se ha hecho repetitivo. Lo han rodeado de personajes bastante moñas (Wilson, Cameron y Chase) que lo único que hacen es seguirle como perrillos falderos por el hospital -después de un año aguantándole borderíos, podrían haber aprendido a darle la réplica, digo yo- y se les saca muy poco partido a los personajes medianamente interesantes, Foreman -otro hijoputa, pero ni tan atractivo ni tan gracioso-, y Cuddy -graciosa, atractiva y un personaje que está pidiendo sexo a gritos. Ahí está uno de los problemas de House: ¡no hay sexo!.
Nada que ver con Anatomía. En el Seattle Grace hay sexo por todas partes y a todas horas: médicos con internos, internos con pacientes y entre ellos... Están salidos como perros. Me encanta.
Otra ventaja de Anatomía de Grey es gran número de seres humanos atractivos que se han ido a juntar en un solo hospital. Por ejemplo, Preston Burke, que está pa mojar pan y güevo y tó, aunque como personaje sea un poco aburrido (es mucho más graciosa su novia, una especie de House en femenino y coreano). También tienen en plantilla al macizo de Eric Sloan (McSteamy), que se pasa un alto porcentaje de capítulos enseñando torso y lo que le dejen. Otro personaje que me encanta es Karev: egoísta, mal compañero, aprovechado, trepa, oportunista, infiel, y más salao que nadie. Me iría de copas con él cualquier día.
El gran problema de Anatomía se llama George O'Malley, el personaje más moñas de todos los personajes moñas de la historia de la televisión. A ver cuándo se dan cuenta que de que el chico se les ha colado del rodaje de Urgencias. ¿Cómo nos vamos a creer que ese renacuajo tartajilla que se peina como si tuviera cuatro años vuelve loca a una peaso mujer como la Dra. Torres? Enga ya.
No echo demasiado de menos The Closer, que Cuatro ha eliminado sin miramientos para emitir Anatomía. Pero era una buena serie, con otro gran personaje principal, y con un predominio de tonos azules muy relajante para la vista.
Sin embargo, la serie de moda es, sin duda, Héroes. He visto hasta el capítulo 13, momento en el que la mula se ha negado a seguir bajando más ná. La serie se construye sobre el típico guión absurdo pero adictivo: se nota bastante que van improvisando, y mucho me temo que acabe siendo una decepción en plan Lost. Pero la idea es buena, eso de gente normal con poderes y tal. También se agradece que no haya ni un sólo médico en la serie, que no sólo de hospitales vivimos los serieadictos.
La estrella absoluta de la serie es el simpático Hiro Nakamura, que se teletransporta a voluntad de Japón a EEUU seguido, cual fiel Sancho Panza, de su amigo Ando. Tiene mucho de Quijote Hiro, si lo piensan: en lugar de libros de caballerías, lo suyo son los cómics, pero también anda en busca de su espada ninja y se empeña en seguir un código de honor para poner sus poderes al servicio de un bien mayor.
Otro personaje que me ha conquistado es Claire Bennett, la animadora indestructible. Se muere de mil maneras y ha llegado a reconstruirse a sí misma encima de una mesa de autopsias (¿quién quiere médicos cuando hay superhéroes?), todo ello con el pelo ideal, y sin un grano, la tía. Anda que no me habrían solucionado a mí la adolescencia esos poderes. El mayor problema que tiene Claire es un padre adoptivo bastante friki, y el no conocer a sus padres reales. Pero, ¿quién a los quince años no se ha sentido extraterrestre en su propia familia?
Pues sí, habría sido cool ser Claire en el instituto, en lugar de la torpe geek que fui, de escayola en escayola (me rompí la muñeca, el tobillo, una rodilla...). Poder recolocarme los huesos y demás partes corporales a mi antojo también me solucionaría el esguince crónico que mi alter ego se empeña en repetir. Porque al final va a tener razón Ilde al decir que me pega más tener un alter ego destructivo como el de Niki. Ilde es como el niño del cuento del emperador, el primero que le dice que va en pelota. Y no digo que no, igual hay una Jessica que se empeña en hacer cosas que yo no consigo recordar al día siguiente. Comprendo perfectamente la angustia de Niki, que cada poco se despierta sin saber si se ha cargado a la mitad del hampa de Las Vegas. Pero ella tiene un hijo prodigio monísimo y un marido que está casi mejor que el Doctor Burke.

viernes 16 de febrero de 2007

Nous allons mélanger

Ayer vi el corto "Binta y la gran idea", de Javier Fesser (el hermano de la mitad de Gomaespuma y director de El Milagro de P.Tinto). Con una visión que nos saca de nuestro ombliguismo imperialista y un ritmo cinematográfico que arrastra a los espectadores al mundo que pretende retratar (en lugar de adaptarlo a nuestras expectativas, como se suele hacer), Fesser transmite un mensaje que cuestiona nuestras arrogantes percepciones sobre los verdaderos males de este mundo. Véanlo primero, y sigan más abajo (no quiero destriparlo). El corto no es tan corto - dura casi media hora- pero merece la pena si tienen un ratito.



Se estrenó en 2004, pero la ironía de "la gran idea" está de plena actualidad, teniendo en cuenta la moda reciente de adoptar niños de países "en desarrollo" (think Madonna, Angelina Jolie...) con beatas intenciones de darles "mejor vida" que la que tendrían en sus países de origen. Mientras veía el corto, una de las ideas que me vino a la cabeza fue el contraste el ambiente escolar que se retrata y el que parece imperar en nuestro desarrollado mundo.

Hasta ahí, una cara de la moneda.

Hay otra. Vi el corto en una clase de español con un alumno senegalés que de repente, en medio de la película, se acercó a pocos centímetros de la pantalla, muy nervioso, y me pidió que la parara. ¿Se acuerdan de la niña de vestido azul que baila con una pata de palo? Bueno, pues mi alumno la conoce. Era vecina suya, y la vio después de que le hubiera volado la pierna por atravesar un bosque plagado de minas de tierra. En una aturullada mezcla de español, francés y wolof, me explicó la historia de la niña. Me contó también que su padre, al igual que el de Binta, es pescador, que pescaban juntos desde que él era pequeño, pero que la pesca es escasa, y las licencias y el equipo de pesca son carísimos (la mayoría de las licencias se acaban concediendo a empresas europeas que sí pueden pagarlas). También me dijo que, si no hubiera salido de Senegal, hoy probablemente estaría muerto porque le habrían obligado a empuñar un Kalashnikov a los doce años (viene de una región en guerra desde hace tiempo).

Evidentemente, tienen que ser poderosas las razones, y muy profunda la insatisfacción que lleve a miles de africanos a invertirlo todo, o incluso a arriesgar sus vidas a bordo de cayucos en busca de un futuro muy incierto. La mayoría de los amigos senegaleses de mi alumno aquí en Oviedo trabajan como vendedores ambulantes, en el limbo de la no-legalidad. El dinero que ganan suelen enviarlo casi en su totalidad a sus familias -lo que aquí no llega para nada, en sus países puede constituir una gran ayuda para que los hijos puedan estudiar, o para llevar una vida mucho más cómoda. Las remesas que envían los inmigrantes se han convertido en una fuerza económica para algunos países, hasta el punto de que puede que los mismos gobiernos estén promoviendo, de algún modo, que los jóvenes salgan. No sé quién les vende el mito de que aquí tendrán una vida mejor, pero desde luego muchos lo consideran una "gran idea".



jueves 15 de febrero de 2007

Penetrante seducción

Dice mi Lolilla que esto tiene que ser la canción del verano. A mí me parece más bien promoción turística chusca, pero ustedes dirán:




Actualización 24-2-07: en efecto, se trata de promoción turística.

martes 13 de febrero de 2007

En martes y 13, no se corten las uñas de los pies

Pues nada, que se pone una a buscar de dónde viene eso de "en martes y 13, no hagas tal o cual", y se encuentra con que la superstición y el papanatismo están aún más extendidos por el mundo de lo que pensaba. Supongo que saben que en otros países, el día de la mala zuerrrte es el viernes 13. Así que me he centrado en el denominador común, y lo que he encontrado por los cibermundos me ha dejado tal que así:

Si ya es absurdo que la gran mayoría de los periódicos publicados en este país sigan incluyendo una sección de horóscopos a diario, ¿cómo se quedan si les digo que hay hoteles que no tienen habitaciones en un decimotercer piso, y líneas aéreas que no incluyen una fila 13 en sus aviones?

¿No es una gilivatiez supina?

Esto de la triscaidecafobia (gran nombre para una cosa tan tonta) parece estar relacionado con la última cena de Jesús, en la que había trece comensales y ya saben qué pasó. Lo más probable es que esta historia fuera a su vez inspirada por el problema que tuvieron los dioses nórdicos con el tal Loki (decimotercer dios del panteón, malo maloso reconvertido en Satán, decimotercer ángel, por el cristianismo), que se auto-invitó a una cena y también la montó bien gorda. Pero tampoco empezó ahí la cosa ya que, según la Wikipedia, hasta el mismísimo Código de Hammurabi (ca. 1686 a.C.) evita el numerito en cuestión.

La wikiexplicación se queda más o menos ahí, dejándonos un poco a medias porque no basta con saber que el 13 no mola tanto como el 12 (con sus doce apóstoles, doce huevos de la docena, doce meses doce causas...). Anda que no mola el 12:



La fijación con el 13 no acaba ahí, y el caso es que no siempre aparece con connotaciones negativas. El billete de dólar estadounidense lo utiliza repetidamente como homenaje -dicen- a las trece colonias originarias de la Unión (en el billete hay una pirámide con 13 niveles, 13 estrellas, un águila que sostiene 13 flechas y 13 ramas de olivo...), o, si les van las conspiranoias tipo Dan Brown, podemos guapamente atribuirlo a la simbología masónica, que siempre queda muy resultona.

Para los antiguos egipcios, el 13 tampoco era tan feo. La vida consistía en doce etapas de superación espiritual, por lo que el 13 representaba la muerte, pero en el sentido positivo de superación de la vida y comienzo de la eternidad. Los egipcios sí que se morían con clase. Puede que este sentido se corrompiera en culturas posteriores, transformando la reverencia en miedo a la muerte.

Algunas teorías relacionan el 13 con el número de ciclos lunares y el hecho de que algunos calendarios tengan doce meses, y otros, trece. En antiguas culturas matriarcales adoradoras de deidades femeninas, el 13 habría sido símbolo del ciclo de la vida y lo femenino al equipararse al ciclo menstrual (13 menstruaciones, cada 28 días, 364 días tiene el año, qué bonito es multiplicar). Después, el calendario solar trinfaría sobre el lunar a medida que se imponía la organización patriarcal, convirtiendo al 13 en anatema. La luna, tradicionalmente considerada símbolo de lo femenino, se asoció entonces con verrugas y cosas feas como la brujería y qué sé yo. Todo esto, por supuesto, no constituye evidencia alguna, pero la relación entre la triscaidecafobia y la patriarquía (con su miedo a todo lo femenino) es plausible, y ligeramente conspiranoica. Seguro que Dan Brown escribiría una gran novela con todo esto (basada en hechos reales).

Sobre todo, porque el día maldito en el mundo anglófono es el viernes, día de Venus, uséase Friday, día de Frigg o Freya, todas ellas diosas de la belleza, el amour, los casamientos, la fertilidad... vamos, del alegre retozo y la coyunda en general. Llegó el cristianismo y claro, eso de las ofrendas paganas a una diosa tan ligera de cascos no se podía permitir. Así que hubo que asociar el viernes con desgracias y desastres como el diluvio universal, la división de las lenguas en Babel, la destrucción del templo de Salomón, la crucifixión de Cristo, los akelarres brujeriles, etc.

Total, que la culpa de todo, para variar, la tienen la patriarquía y la Iglesia, que siempre se han llevado taaan bien. Lo único que no me cuadra es lo del martes. ¿Qué pasa con el martes? ¿Es por Marte, dios de la guerra? ¿Por eso no hay que casarse? ¿Y cortarnos las uñas, podemos, o nos saldrán padrastros?

Enga, un poco de música para terminar bien el día.







¿Se saben la postura del Puente de Avignon?

¿Y la de la campana? ¿Y la de la azafata de vuelo? ¿Noooo? ¡¡Pues muy mal!! Eso es que todavía no conocen el nuevo Kamasutra actualizado:




Que no me entere yo de que no lo practican.

Encontrado en Dadanoias.

Actualización: la postura de la azafata de vuelo se practica muy bien con actores guapos y dispuestos (thank you, honey!).

martes 6 de febrero de 2007

Get behind Donnie!

Nos descubre Otomano esta web que parece, en principio, otra de muchas dedicadas a defender un supuesto "Christian way of life" (que todo está en la Biblia, ¡ché, cuidao!). En ella, aquellos padres que quieran evitar que el mal, en forma de homosexualidad, se infiltre en sus inmaculados hogares a través de la insidiosa influencia de la música popular, pueden encontrar una muy útil lista de artistas y grupos musicales de "moral relajada" que deberían mantener fuera del alcance de los niños, como Scissor Sisters, Metallica, Rolling Stones, Frank Sinatra o Audioslave. También, que no todo va a ser negativo, hay una lista de "grupos permitidos", en la que alborozada descubro incluídos a los Dresden Dolls (tan absolutamente heteros ellos).
Pero lo verdaderamente enriquecedor de esta web y la razón por la que le dedico esta entrada es el descubrimiento musical de la semana: Donnie Davies.

Vean, vean el vídeo:


Ha nacido una estrella.

Me gusta, sobre todo, lo poético de su letra: Fill me with your love ... To enter heaven, there’s no back door... Righteous man, get on your knees...

Ironía de la fina. Queremos más Donnie. Y más.

... lo que no veo tan claro es si estos también están de coña, o van en serio. Porque hay cada cosa por esa viña que...

Actualización: he tenido que cambiar el enlace al vídeo porque no paran de eliminarlo en Youtube. Supongo que el nuevo no durará mucho. Qué mal repartido está el sentido del humor, señor...



jueves 1 de febrero de 2007

Agg!! I've been tagged!! (todos somos especiales)



En The Incredibles, una de las películas más deliciosas de la última década, una familia de superhéroes intenta vivir "de incógnito", pero uno de los hijos, Dash, no lleva nada bien el tener que ocultar sus extraordinarios poderes. Tras una llamada al orden en el colegio por hacerle trastadas al profesor, su madre (Helen "Elastigirl") intenta explicarle las cosas de la vida:
Helen: Right now, honey, the world just wants us to fit in, and to fit in, we gotta be like everyone else.
Dash: But Dad always said our powers were nothing to be ashamed of, our powers made us special.
Helen: Everyone's special, Dash.
Dash: Which is another way of saying no one is.
Me acordé de esta escena porque hoy me ha llegado desde Salford otro de esos "memes" que se reproducen por la blogosfera invitándonos a mostrar nuestro ciberego mediante pueriles cuestionarios. ¿Por qué lo hacemos? Es contagioso, entretenido, interactivo, llena entradas de forma facile e divertente, pero por encima de todo, es algo que nos permite definir y apuntalar nuestra individualidad, y sentir que somos especiales. El problema es que, como farfulla Dash, si todos somos especiales, nadie lo es. Nous sommes tous les memes.

El meme (vean "memética") que hoy nos ocupa consiste en contar seis rarezas, seis, de uno mismo: superpoderes, manías, vergüencillas, en fin... cosas como, por ejemplo, tener seis dedos en cada pie, multiplicar a velocidad supersónica, o ser el único dentista de cada diez que recomienda chicles con azúcar (¡el muijoeputa!).

Que conste que sólo lo voy a hacer porque me lo ha pedido mi cara compagna mancuniana, y con la gente de Nápoles hay que andarse con cuidado. Que una de rara no tiene nada. A pesar de mi alcurnia y sangre azuloscuracasimorada, soy una chica sencilla, llana, como una más. Como las reinas, vamos (sólo que ellas, como varias más). He tenido que estrujarme los filamentos un buen rato para completar la lista del memomeme. Tal y como lo cuenta mi compi, además, el temita es contagioso de forma inmediata por ósmosis blogueril. O sea, que ya sólo por estar leyendo esto, se tienen que dar ustedes por aludidos o "taggeados" y responder confesando sus propias rarezas en su blog. O en los comentarios, me es indisoluble. De todos modos, por si se hacen los suecos, que les conozco, conviene pasar la memez a seis personas (con blog, o sea, no ya las personas memes, sino sus alteridades blogueras, que no es lo meme).

Ahí van esas pequeñas cosas que me hacen única y galvanoplástica:

1. Ronco, hablo en sueños, y, hasta hace tres años, me mordía las uñas (ahora me hago una manicura francesa que ni las chinitas de Brooklyn). Ya, no hay nada raro en todo esto, pero me apetecía compartirlo con ustedes, para que vean lo joyita que soy. Mi modelo es la niña de Shrek.

2. Soy exagerada e irremediablemente diestra (física, claro, no mentalmente), es decir: más miope, más sorda, y decididamente más torpe del lado izquierdo. A lo largo de mi accidentada existencia, me he hecho varios esguinces en el pie y tobillo izquierdos, me he roto la rodilla izquierda, y siempre se me duerme antes la pierna izquierda. El desequilibrio es importante.

3. Soy muy sensible a los olores, para bien y para mal, algo que se va acentuando con la edad. Es por ello que no sólo no soporto las pestes, sino que tampoco aguanto bien los perfumes, colonias, etc. Me invaden. Ugh.

4. Pasé nueve años de mi vida estudiando música, hasta que, a costa de muchas horas, sudores, pitidos auriculares y pleitos con vecinos, aprobé octavo de piano, para, a continuación, cerrar la tapa y no volver a tocar una tecla nunca más (de esto hace ocho años).

5. Como residuo de esos nueve años, nunca llevo nada en manos y aledaños. Ni anillos, ni relojes, ni pulseras, ni ná. Me molestan y me los acabo quitando, y consecuentemente, perdiendo.

6. Soy muy miope y, aunque me gustaría levantarme un día por la mañana y encontrar de inmediato las zapatillas, me da terror operarme. ¿Láser? ¿"Cuchilla de diamante"? ¿¿¿¿EN MI OJO??? No, thanks. Gafapastíssima hasta la muerte.



Invito gentilmente a memear (no a mearme, ¡parafilias las justas!) a toda esa aristocracia catódica que tanto monta monta tanto: la Reina Morcilla, la Reina de la Miel, la muchacha Supersónica (reina de los chismes de palacio), la Maru (reina del mocho), la Pitxi (reina de los poderes mentales), y las Tres Modernas (monarquía una y trina en cónclave).